Confluencias fue lo esperado-Honduras

Karla lara
Karla lara

Viernes 6 de marzo de 2009. El espectáculo dio inicio a las 7:30 de la noche, tal y como se anunciaba, el lleno fue total, incluso hubo que abrir gradería, situación inusual en el Teatro Nacional Manuel Bonilla, la gente estaba ansiosa de disfrutar del platillo anunciado, de muchos sabores, de muchos colores.

Se apagaron las luces y las amigas Karla Posas y Ana Elsy Mendoza dieron la bienvenida al público y a la Señora Ministra del Instituto Nacional de la Mujer, la Licenciada Doris García, quien dio un discurso reflexivo y muchos datos estadísticos que reflejan la necesidad del trabajo por la equidad y el respeto a la vida y derechos de las mujeres.

Volvieron las presentadoras para decir fragmentos de poemas y anunciaron a Lucy Ondina. Se apagaron las luces y del fondo del pasillo, de donde nadie lo esperaba brotó la voz potente de nuestra amiga.. “Yo soy una poeta, un ejército de poetas….”, y así dijo varios poemas entre la gente, abrazada por el aplauso de todas y todos.

Fue ovacionada como se merece, honrándonos ella con su fuerza y su ejemplo y las mujeres llorando y aplaudiéndole, en ese hermoso vaivén que tiene el arte en el que una recibe amor y lo regresa a borbotones.

Invitó al Maestro Camilo Corea para que le acompañara un poema que se llama “Vejez” y aquello fue demasiado, si Lucy es el poema, así apoyada en su bordón, con su hermoso peinado blanco, con su figura menuda, su ímpetu y grandeza de voz, de espíritu, de rebeldía, de indignación por lo que ha vivido, cambiando su entorno poco o nada, pero con la certeza de seguir denunciándolo.  No hubo corazón que no estuviese conmocionado.

De inmediato, entró entonces la frescura y la madurez de una mujer que sabe plantarse en el escenario, Oneyda de América, tan propia e impropia a la vez, tan fuera del discurso feminista que se anquilosa en la retórica.  Potente, pícara, madura, desafiante, así es Oneyda, una voz que hay que respetar en nuestro país y que nos dejó ver esa otra forma de ser rebelde, sin conocer esquemas.

Siguió el ritmo entre presentaciones y los fragmentos de poemas, entonces el turno fue de Saskia, quien tiene la voz grave, muy gruesa para su corta edad, lo que la coloca en una ventaja interpretativa realmente prometedora. Linda ella, moderna, con lentejuelas que anuncian que va bien en esa búsqueda necesaria del género que mejor le calza, con un discurso bien definido sobre lo que la juventud espera, y como bien dice ella “…vivir en un barrio tranquilo” y como acotara más de una vez, con mujeres a quienes nos dejen vivir tranquilas.

Como ya habíamos tenido de todo, reguetón y merengue, todos los cuerpos pedían ritmo y así entró Juana Pavón, bailando al ritmo de un son y luego nos contó con su poema porque está loca.

De seguido nos regaló la crudeza de “Los Golpes” y terminó con otra obra de su colega que se llama Honduras “El loco divino”. Fuerte fue el poema y Juana en el punto exacto, en el que su ebriedad-sobriedad le explota la entraña, le saca todo de adentro, logrando el dramatismo que otra vez nos abrazaba.

Jireh Wilson fue la siguiente en el escenario, pudimos escuchar sus nuevos temas, disfrutar de su cadencia y conocerla en su faceta como compositora. Nos mostró que sigue buscando su camino y su sitio en la música hondureña.

Finalmente, el turno de Karla Lara, quien se sentía tan feliz de estar en el escenario, tenía ganas de celebrar, de cantar, de aplaudirle a todas las que ya habían pasado por el escenario.

Su risa era por ver el teatro lleno, por haber contemplado la mirada de atención del público en lo que iba de la noche, y así olvidó que había estado parada todo el día, que no había comido, que Juana se había molestado con ella por la tarde, que a Lucy Ondina la tuvo que llevar al doctor a que le inyectaran para aliviar su dolor en las piernas, que a Saskia no le habían contratado al DJ que necesitaba por su estilo, que faltaba una mesa.

Además, recordaba que había olvidado pasar por su hijo a la escuela, que había buscado específicos rostros entre el público sin encontrarlos, que no pudo ir a buscar a Oneyda al hotel porque solo tenía un carro disponible en la producción, que la persona que debía atender a la prensa no había llegado.

Pero al entrar al escenario, Karla olvidó lo que la había cargado para que Confluencias confluyera y se rió de todo. Le sonrió a la gente y le cantó a la vida, a quienes la apoyaron para que fuese posible esa inolvidable noche. Dedicó su música a la gente que cree en el canto y la poesía de Honduras, a la que cree aún en las cosas hermosas que pueden suceder al Confluir.

Gracias KARLA!! Eres grande y grandes fueron tus compañeras de Confluencias. Mágnifico homenaje a la Mujer en su día!!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s