Elementos para una discusión sobre la Canción Centroamericana

“Al canto le doy la vida y el canto me da la vida para vivirla cantando” Alí PrimeraPor: Iván Pitti[1]
Del cantautor y cantautora centroamericano.

Ivan Pitti
Ivan Pitti

Suena una canción popular: “Cantor de mano jodida le decían a Ramón cantaba por los caminos no le cantaba a la flor…El cantor no tiene estrella por que es dueño de la noche cuando llora su guitarra se llena de mariposas”[2]

Hace un poco más 15 años escuche por primera vez la canción “Mi patria aún” de Luis Enrique Mejía. Con escasos once años, su mensaje movió toda mi corta vida. En aquel momento, por terquedad o exceso de hiperactividad, los dos quizá, el diagnostico de los expertos era calmar a los niños y niñas con música.

La ritalina de hoy era el arte de ayer. Decidí tomar clases de guitarra sin guitarra. No tenía como comprar una. El profesor de música de mi escuela inició las clases un jueves por la tarde, a 300 colones la hora. Fuimos convocados nueve pequeños y pequeñas. Todos con guitarra excepto uno. Así, pasaron las semanas, tal vez un mes hasta que fuimos quedando tres niños y dos instrumentos.

Mi madre, mujer panameña, entendió la necesidad de calmar su paciencia. En silencio, sin que mi padre lo supiera, por fin tuve mi propia guitarra. Para entonces, el profesor había decidido que el coro de niños participara a nivel nacional en un festival de la canción infantil organizado por el Ministerio de Educación Pública.

Él, quería que uno de sus estudiantes intentara escribir una canción en conmemoración de los 100 años de la democracia costarricense. A ritmo de tambito o son nicaragüense y con cuatro acordes en la mano, me di a la tarea asignada. A las dos semanas llegué con mi seis por ocho y tres párrafos escritos. A los cinco meses habíamos ganado el certamen nacional. Allí, empezó todo.

La intimidad del autor.

Finalizando los exámenes de graduación de la escuela, el profesor de música me invitó a escuchar una canción interpretada por él. ‘Esta canción -me dijo-, viene en un disco de acetato’. Después fui a encontrarlo, era de portada oscura con una silueta en blanco al costado izquierdo, de un joven con pelo largo y guitarra en brazos.

Escuche por primera vez aquella canción que empezaba en Mi menor y que estremeció mi vida hasta el momento: “Cada vez más intensa la palabra y el calor que se transforma en todo un pueblo y su valor…cada habitante es un cristal por florecer. Pablo alfabeto, Ramón trabajo, María salud, Juan sindicato. Son palpitar del continente, que despereza de Norte a Sur todas sus venas, su conformismo, su rostro enfermo, sus caites rotos de sufrimiento…”[3]

Y cómo obviar la fuerza de la palabra sonora: “…cada habitante es un cristal por florecer…” ¿Qué significa?; ¿Quién es Ramón? ¿Quién o qué es esa flor motivo del no canto? ¿Por qué desperezar el confort, las venas? ¿Qué hacer para que un rostro no se mire enfermo? Yo quería ser Ramón, cantor de mano jodida.

La canción necesaria.

Por Venezuela empezó a escucharse sobre la canción necesaria. Es lengua del pueblo, cantaba Alí primera: “La canción necesaria tiene tantas formas como flores cubren la piel de los campos”[4]. ¿Desde qué lugar social se escribe la canción necesaria? ¿A quién va dirigida la canción de autor?

Haciendo de la canción de autor un instrumento para comprender y transformar el mundo, la canción centroamericana se nutrió de esta experiencia. Desarrolló su iniciativa-creadora uniendo los elementos dispersos o difusos de la realidad. Combativa, esperanzadora, “junto al pueblo va venciendo…”[5]

Disparando rosas de sangre, “con el grito en la garganta y el corazón en la mano”[6]. El lugar social de la canción necesaria llegó a Centroamérica. Había que despertar y romper el bozal y las cadenas. Para tales motivos, se conjugó “el verbo amar sin fronteras”[7].

Política y melodía[8] una “expresión cultural en la lucha por la paz, la justicia social, la solidaridad y la defensa de la identidad”, decía un periodista. De Panamá a Guatemala, la canción necesaria no era mercancía, sino semilla que un día daría frutos que acompañaría a otros con su canto.

Era fundamental la perspectiva de “amar en tiempo de guerra”. Había que luchar y querer, cantar y ofrecer la acción del verbo. Sin embargo, llegó el momento en que las guitarras eléctricas gritaron “¡Alto al fuego, cese al fuego en todo el territorio centroamericano!”[9]

Cambios necesarios, sin canción necesaria.

“…Y nacimos en esta oscura eternidad de guerras y avaricias…” cantaba Alex Piedra[10].

Pasada la tormenta, los procesos de democratización permitieron que la gente votara pero no eligiera. Los acuerdos de paz ocultaron el dolor de los desaparecidos; el desarraigo, la desesperanza. La mano de Ramón fue sanada, mientras la rosa de los vientos señalaba caminos alternativos. El canto miró a la flor, al bosque, al mar caribe.

Se dijo que se trataba de la nueva canción de autor: “No es una palabra cotidiana, indiferente, una palabra que se va, que flota y pasa, sino que se trata de una palabra que debe recibirse de cierto modo y que debe recibir, en una cultura dada, cierto estatuto”[11]

Hoy cantarle al pueblo implicaba hacer buenos negocios. Cristo había nacido en Centroamérica y la canción necesaria dejó de serlo. El escenario político cambio. Todo era tan triste “como un planeta sin dios”[12]: Los hijos sin madre, las madres sin esposo. Los muertos que cargamos, cantaban en silencio sin ser escuchados.

Para el año 2000, la CEPAL diagnosticaba que América Latina y el Caribe habían producido 224 millones de habitantes socio-económicamente empobrecidos[13]. El cambio necesario significaba que la opción por los pobres no había calado en las políticas públicas. Los presidentes de ahora escuchaban Silvio Rodríguez y la trova se mercadeaba por todos los bares de San José.

La geopolítica de ayer es la corrupción de hoy. La pobreza de ayer es peor que ayer. Las Marías llegando a la ciudad y sus chavalos oliendo pega. La muerte nunca se fue. La flor ni siquiera florecía. Las fuerzas comenzaban a hermanarse cuando lo humano parecía perderse en el destello de los ajustes estructurales, sin poder trascender. ¿Cómo “darle una luz”[14] al palpitar del continente?

Si no le das al canto la vida, el canto no te dará la vida para vivirla cantado. Esta es la encrucijada. Reaparecen los millones de florentinos contra el luzbel[15]. La canción necesaria se vuelve más necesaria, pero no vuelve por que nunca se fue.

Ha estado en las voces silenciadas. En la guitarra de millones de campesinos y pueblos originarios. En la canción de autor de los que con su sudor construyen ministerios. Esta es la verdadera canción necesaria de autor, la del “anónimo” cantaba Rubén Pagura[16].

Es un cantaclaro. Un decir de verdades, por duras o amargas que parezcan. La canción necesaria de autor es sincera y sensible. Llena de mariposas las guitarras “de toda mi América”[17].

La muerte del cantautor o cantautora

Dicen que las almas de los cantores se transforman en cisne al morir. Saludan a la muerte con los más dulces acentos. La última obra de un poeta, de un músico, es terminada poco antes de su muerte[18]. Somos cosecha de su última obra.

Pasada la guerra, muchos de nosotros nos aventuramos por Centroamérica. La oportunidad de conocer a los hijos de la Revolución: Luis Pastor Gonzáles, Ramón y Alejandro Mejía, Katia y Salvador Cardenal, nos hizo reconocer el fruto de nuestro pueblo.

Guadalupe Urbina, María Pretiz, Rubén Pagura, Juan Carlos Ureña, Manuel Monestel, Dionisio Cabal, Fidel Gamboa, Manuel Obregón en Costa Rica, siguen alimentando el camino de la solidaridad.

Rómulo Castro en Panamá, Guillermo Anderson en Honduras, Franklin Quezada, Jerónimo en el Salvador, Álvaro Aguilar en Guatemala, otros en Belice y Mauricio al construir estos espacios por Internet, estimulan la paciencia y la terquedad por construir un mundo donde quepan todos y todas.

Finalmente, la canción centroamericana es un instrumento de mediación capaz de llevar alegría y esperanza a los pueblos latinoamericanos: empobrecidos y excluidos. Una fuente de esperanza donde ya no la hay. Espacio de encuentro y reconocimiento en tiempos de libre comercio y alta entropía[19]. Testimonio de los pueblos. Nunca una estrategia unipersonal; más bien ofrecimiento. Semilla conservada que volverá a dar frutos.

Viene de una sensibilidad ante el mundo. Sensibilidad que le permite saberse de un tiempo; “normalmente el tiempo que vive no le gusta, prefiere uno distinto y canta para lograrlo”.

Se defiende con la guitarra, en la voz, con la percusión; no importa el lugar, el intérprete o quién la prolongue Los escenarios son distintos, pero siguen los mismos cantautores: Quincho Barrilete, María Venancia, Juan Pablo y Ramón.

“…Mi patria aún no está tan vieja, puede parir ya lo verán un hombre nuevo”

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[1] Cantautor y politólogo centroamericano de Panamá y Costa Rica.

Cancioncentroamericana@yahoo.com

[2] Mejía Godoy, Luis Enrique. “Cantor de mano jodida”, en el disco “Este es mi pueblo”, San José, Costa Rica, INDICA S.A.

[3] Ídem, en la canción “”Mi patria aún”.

[4] Primera, Ali., “Al pueblo lo que es del César”, Venezuela.

[5] En la canción “Cantor de mano jodida”.

[6] Ídem.

[7] Mejía, Godoy, Luis Enrique. En el disco “Amar en tiempos de guerra”, San José, Costa Rica, Enero 1979.

[8] Mejía, Godoy, Luis Enrique. “A pesar de Usted”, Managua, Nicaragua, 1984.

[9] Aguilar, Álvaro, “Alto al fuego”, en el disco de Alux Nahual, Guatemala.

[10] Piedra, Alex. “Tu orina en celo”, Cantautor costarricense, San José, Costa Rica, canción inédita.

[11] Foucault, M. ¿Qué es el autor?, La letra Editores, México, 1990.

[12] Piedra, Alex. “Tengo que cantarte, tengo que cantarme”, San José, Costa Rica, canción inédita.

[13] CEPAL. La brecha de la equidad: una segunda evaluación. Santiago de Chile: CEPAL, 2000 (referido por Tiempos del Mundo, año 5, n. 22, San José, Costa Rica)

[14] Cardenal, Salvador, “Dale una luz”, en el primer disco de Guardabarranco, Managua, Nicaragua.

[15] Hinkelammert, Franz. Asalto al Poder Mundial y la Violencia Sagrada del Imperio, Departamento Ecuménica de Investigación, San José, Costa Rica, 2003.

[16] Pagura, Rubén, “Anónimo”, cantautor centroamericano de Costa Rica y Argentina, canción inédita.

[17] En la canción “Cantor de mano jodida”, del disco Este es mi pueblo.

[18] Rioja, Pérez, J.A, “Canto del cisne” en Diccionario de los Símbolos y Mitos, Técnos, 1994, p. 110

[19] Entropía: Magnitud que determina el grado de desorden molecular que existen en los sistemas termodinámicos.

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1 comentario en “Elementos para una discusión sobre la Canción Centroamericana”

  1. todos los elementos requirida para la discucion dirigida todos agsolutamente seran cumplidos x nosotros ok…………?

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